“Mi rutina comienza despertando entre 4:30 y 5 AM para llegar a San Carlos de Apoquindo, mi lugar de entrenamiento. Luego nado desde las 6 de la mañana, muy puntual, hasta las 7 AM. Después viene el trote hasta las 8 AM. Y después para la pega”. Así comienza un día normal para Jorge González, Jefe de Mantención Movistar.
Todos y cada uno de los 7 días de la semana de Jorge requieren de mucho sacrificio y esfuerzo para poder compatibilizar el trabajo, su vida personal y su pasión: el triatlón.
– Partí el 2015. Tenía 35 años. Venía de correr. Comencé a correr el 2010. Hice las típicas carreras de 10K, después 21K y también un par de maratones. De repente vi un programa de TV, estaban transmitiendo el Ironman de Pucón. Y dije: Esto está bueno, esto quiero hacer. El problema es que no sabía nadar… Así que tuve que aprender a nadar primero.
– ¿Cómo así?
– Claro, me metía al agua y podía chapotear. Pero tuve que aprender a nadar de verdad. Me metí a un equipo y estuve como 3 meses sólo aprendiendo a nadar. Después me afirmé un poco y luego seguí con la bici.
Así, tal cual. Se lanzó nada más. Y no tardó en demostrarse a sí mismo que pese a todo, él podía competir de igual a igual ante cualquiera. Siguiendo esa senda durante estos cinco años ha competido en diversas triatlones nacionales e internacionales que lo han llevado a lugares como Coquimbo, Pucón y países como Brasil, Perú y Argentina con auspiciosos resultados que lo han empujado a seguir por más.
“El esfuerzo tiene su recompensa. En cuanto a la competencia que más me ha gustado, por ejemplo, es la de Brasil en Maceió. Después de la carrera me quedé una semana, como se dice, “guata al sol”. Jajaja. He estado también en Lima y fui a comer de todo. Entonces, por ese lado es como entretenido. Pero yo creo que si hablamos de esfuerzo, el más complicado fue el que hice ahora en diciembre, el Ironman completo de Mar del Plata. Ese fue otra cosa, más profesional: Son 3.800 mts. en natación, 180 kms. de bicicleta y 42 kms. de trote.”
Con respecto a compatibilizar el trabajo con el triatlón ha encontrado mucho respaldo en Fusiona. “Cuando llegué acá, en diciembre del 2015, justo en enero del siguiente año, tenía mi primera competencia en Pucón. Me acuerdo haberle dicho a Cristián y a Francisco, cuando hice la negociación para entrar, les dije que tenía esos días pedidos. Así que ningún problema, todo bien. Partimos bien”. Además remarca que “siempre he tenido harto apoyo, me preguntan harto a qué lugar voy a ir a competir… Siempre bien apoyado en ese sentido.”
Asimismo, cree que el triatlón le ha ayudado muchísimo en su vida laboral porque “me obliga a ser ordenado y disciplinado. A tratar de ajustar los tiempos, a manejar las tareas que tengo y la carga de trabajo para poder tener esa libertad. Yo creo que eso igual ayuda harto a que el equipo siga una dirección bien clara y bien ordenada”. Sin embargo, entre risas, nos asegura que ningún compañero ha “enganchado” con el triatlón, pues “cuando le dices que hay que levantarse temprano, nadie quiere ir. Al revés, cuando que hay que acostarse tarde, ahí van todos”.
No obstante, para Jorge el escenario cambió drásticamente tras la fuerte irrupción del COVID-19. “El nado está perdido. Nada que hacer. Hay unos ejercicios de fuerza y cosas complementarias que siempre ayudan. Pero sí la trotadora y tratando de darle a la bici que, finalmente, es como mi debilidad. En este caso he aprovechado harto la tecnología: conecto el rodillo al computador y los sensores captan la potencia, velocidad y otras variables más, por lo que terminas pedaleando virtualmente. Entonces, las mismas cosas que hacíamos afuera, ahora las hacemos en un mundo virtual.”
“Ahora tenía planificado ir a Río de Janeiro a competir. Eso era en junio, pero ya todas las competiciones se suspendieron. Después tenía pensado ir a Buenos Aires que es como en noviembre. Vamos a ver si llegamos.”, comenta Jorge con un cierto dejo de esperanza en que el panorama cambie favorablemente pronto.
Jorge González, el triatleta de Fusiona aprovecha de confesar, a modo de cierre, que “me gustaría que algún compañero se motivara para ir con más gente a entrenar. Quizás, hacer un equipo Fusiona. Porque lo bueno es que en Fusiona siempre hay apoyo para todo estas cosas, lo que se valora enormemente”.